La ruta de Arrudos situada en el parque natural Redes, es la ruta más hermosa que hemos conocido jamás. Desafortunadamente, lo conocimos tarde, el último día de nuestra estancia en Asturias después de una semana.

Eran ya las cuatro de la tarde, cuando por fin, cesó la lluvia y decidimos aprovechar el último día para ver los pueblos alrededor y una ruta corta que estába cerca del pueblo donde alquilamos la casa, en fin de poder sacar a los perros por la tarde como suele ser.

La entrada hacía pueblo Caleao era muy agradable y más en esta época del año en Diciembre, el caudal del río Nalón (si no me equivoco), estaba desbordado. Un paisaje lleno de cólor otoñal, fresco y me atrevo decirlo, era como un pequeño cielo para mí.

El coche entraba lentamente por esta careterra del bosque hasta que vimos a un viajero con sus mochilas y una bolsa de comida, andando hacía donde ibamos.

Le dije a mi acompañante que si le ofrecieramos a subir en nuestro coche, porque estaba segura de que él se iba hacía el mismo destino que nosotros.

Resultó que sí, él saludó a nuestros perros que se sentaban en la parte atrás del coche y se subió con sus equipajes.

Al igual que el dueño de casa, él, nativo de Langreo, habló de lo maravilloso que es el paisaje de su tierra y las actividades que podemos hacer en Asturias. Nos describió la ruta que ibamos hacer y que no nos preocuparemos de perderse en el camino.

Llegamos al pueblo Caleao, pero nuestro coche se dirigió hacía un aparcamiento situado en la entrada de la ruta.

Podeís ver en las fotos que ésta ruta es la más hermosa que hemos visto jamás. Es la ruta del agua.

El primer puente

En la ruta, vimos primera cabaña, muy bonita, de un señor que por casualidad estaba limpiando las hojas del canal en el camino. Nuestro acompañante se paró para charlar con el dueño de la cabaña, se quejó de que esa cabaña le iban a quitar el gobierno porque querían hacer un pantano dentro del parque natural.

¡Qué pena! Espero que no lo hagan nunca, ¿Cómo se les ocurre semejante cosa?

Como veís, la ruta es muy hermosa y agradable. Es una pena que fueramos muy tarde. El río, los riachuelos nos acompañaban siempre en todo el camino, tambíen la ganadería que a veces vimos en alguna pradera.

Las pequeñas y grandes cascadas a lado del todo el camino.

Todos esas fotos lo hicimos antes de que se hicieron de noche. Casí al final de camino, empezamos a subir por una escalera natural, de piedras. El cielo empezó a oscurecer, decidimos dar la vuelta del camino porque no quisimos bajar esas escaleras con oscuridad aunque llevabamos unas pequeñas linternas. Tengo la rodilla izquierda un poco desgastada.

Volvimos hacía el pueblo sin ningun problema, aunque reconozco que tengo miedo a la oscuridad.

A los quince minutos antes de llegar en la entrada, nos encontramos con un pastor, vive en Caleao. Estabamos buscando una fuente para beber cuando él se acercó.

Hicimos el camino de vuelta juntos, charlando sobre la ruta, los animales, la caza y algunas anéctodas. Y al final llegamos al aparcamiento donde dejamos el coche. Nos despedimos y deseamos que algun día nos vemos de nuevo en algun otro camino.

Pero pensamos en volver el año que viene, retomando el camino hasta el final y claro, disfrutar de este paisaje esplendido.